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Cómo se hizo El Señor de los Anillos

The Lord of the Rings

Cómo se hizo El Señor de los Anillos
Cómo se hizo El Señor de los Anillos

CAMINO A MORDOR

The Lord of the Rings no sólo habla de conseguir o conservar el Poder, sino de destruirlo; no sólo habla de la muerte, sino de cómo escapar de ella: con memoria, valor y magia. El cine y su abanico artístico se encargaron de llevar la épica y la fantasía a su siguiente nivel. Peter Jackson realizó su utopía en Nueva Zelanda y cambió la historia del cine. Crónica de cómo se hizo El Señor de los Anillos.

The Lord of the Rings: Camino a Mordor

eter Jackson consiguió lo imposible: adaptar la fantasía medieval de J.R.R Tolkien The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos), un libro irrealizable que expandió las fronteras de la imaginación de un casting mundial de devotos transformados por esa historia llena de horror, muerte y magia, que ponía en escena la lucha del bien y del mal como nadie lo había hecho antes. El Señor de los Anillos fue votada la obra literaria favorita del todo el siglo XX. 

Jackson comenzó por gestionar su proyecto partiendo de una premisa clara: mantener una fidelidad que estuviera a la altura de la mística y tradición del libro, con diversas locaciones geográficas, multiplicidad de lenguas e idiomas y que respetara la mitología de la Tierra Media. 

20 años antes, Ralph Bakshi se había atrevido a producir y dirigir una película animada llamada J. R. R. Tolkien’s The Lord of the Rings, una versión libre con lejanas similitudes a la creación de Tolkien. La película nunca concluyó su producción. Jackson tomó la obra de Bakshi menos como una referencia que como una revelación: se obsesionó con retratar todo aquel conjunto de libros plasmando cada escenario con exactitud. 

En 1995, Jackson, junto a su esposa y productora Fran Walsh, comenzaron a evaluar la posibilidad de finalmente llevar The Lord of the Rings a la pantalla. Eso, por defecto, era sinónimo de comunicarse con la familia Tolkien e iniciar las largas y duras negociaciones que se desarrollaron por algún tiempo. Logró evitar contiendas y disputas legales por los derechos de la creación.

Con un panorama más claro, Jackson dejó de lado la adaptación de El Hobbit y resignificó el orden de la historia, comenzando por el largo camino y las aventuras del joven Frodo Bolsón. Con la situación contractual resuelta, Jackson terminó por presentarle su idea a Miramax. La productora sabía que el proyecto no representaba garantías sobre los 150.000.000 millones de dólares que tenía de presupuesto, que además estaba atado a cambios significativos por un guion en estado de reescritura permanente. Le demandaban a Jackson reducir la duración de la saga y concentrar la historia en tan solo una entrega. 

La lógica del azar jugó a favor su favor: en su búsqueda de una nueva productora se encontró con un viejo amigo, Mark Ordesky, quien le consiguió una entrevista con Robert Shaye, el presidente de The New Line Cinema. Jackson tenía un video de 35 minutos de su laborioso deseo. El señor Shaye le preguntó por qué partía de la base de sólo dos películas, cuando la novela constaba de tres partes. De un instante a otro, Jackson vio su mundo de fantasía materializarse. New Line Cinema brindó el presupuesto y apoyó la idea de la trilogía en la pantalla.

Más tarde llegó la selección del cast. En principio, el papel de Gandalf  “el gris”, fue adaptado para un perfil de actor muy asiduo a los grandes interpretaciones como lo era Sean Connery, quien nunca terminó de “comprender” a aquel personaje. Otro candidato fue Christopher Plummer, que no aceptó el hecho de que Gandalf permaneciera tan acérrimo en su estancia en el continente oceánico. Por su parte, se pensó en Nicolas Cage para encarnar a Aragorn, hasta que apareció Viggo Mortensen. La primera opción siempre había sido el tri-galardonado al Oscar, Daniel Day-Lewis.

Un muy joven Jake Gyllenhaal audicionó para Frodo Bolsón, pero tuvo una performance poco entrañable. Peter Jackson tenía conocimiento del gran fanatismo de Ethan Hawke por los libros y fue elegido junto a Uma Thurman -una incendiaria dupla en los años 90´s–, para los papeles de Éowyn y Faramir, pero el interés por formar parte se fue apagando en ellos. Otro que también rozó las Faramir Vibes fue Liam Nesson. 

El resto es historia, pero el destino se cruzó con este reparto plagado de talento puro. Partícipes a su manera y en sus momentos de mayor auge, el reparto fue conformado por un jóven Elijah Wood, Viggo Mortensen, Ian Holm, Orlando Bloom, Liv Tyler, Dominic Monaghan, Ian McKellen, Sean Astin y Cate Blanchett.

Cómo se hizo El Señor de los Anillos
The Lord of the Rings: Camino a Mordor

PETER JACKSON

La carrera de Peter Jackson (Wellington, 1961) comenzó como guionista y director de películas clase B, que se movían entre el el terror slaptick, el gore y el humor negro (Bad Taste, 1987, el musical Meet the Feebles, 1989 y Brainhead, 1992), y que lo conviertieron en un autor de culto reconocido por la cinefilia internacional. Los primeros éxitos le permitieron hacer películas más importantes, como Heavenly Creatures (1994), una historia inspirada en un caso real de 1952, en la que dos adolescentes intentan no ser separadas por la histeria burguesa de sus padres ante esa relación llena de homoerotismo y drama juvenil. 

Jackson es un director amante de los fantasmas, de las criaturas fantásticas y lo antropomórfico. Con The Frighteners (1996), una película de terror-comedia multipremiada por sus efectos especiales, demostró que podía ser capaz de manejar grandes presupuestos y lo colocó en las puertas del mainstream para realizar El Señor de los Anillos. En 2005 hizo la remake de King Kong, cumpliendo así uno de los grandes sueños de su infancia -“fui el niño más feliz del mundo”-. 

Jackson también llevó a la pantalla las novelas de Tolkien The Hobbit (2012, 2013, 2014) -inicialmente pensadas para ser dirigidas por Guillermo del Toro-, y que amplía las historia épica-fantástica de El Señor de los Anillos.

Su último proyecto fue la docu-serie The Beatles: Get Back, en la que logra reescribir el pasado de la banda de Liverpool: con todo el material grabado para Let It Be -60 horas de filmación y 150 de audio- Jackson complejiza las causas de la ruptura, muestra que detrás de las tensiones había una banda en estado efervescente, que se conoce a la perfección, disfrutando de ser lo que alguna vez había sido: la mejor banda de garage del mundo. 

The Lord of the Rings: Camino a Mordorilmar esta extensa trilogía llevó un total de 483 días de grabación y una alta carga horaria que sobrepasó las 20 horas por día. Comenzó el 11 de octubre de 1999 y concluyó el 22 de noviembre del año 2000. Grabada en los escenarios naturales de Nueva Zelanda -Jackson nació en Pukerua Bay, Porirua-, la mayoría de las tomas centrales fueron filmadas a partir de experimentos de escala y de luz captados visualmente. El equipo de producción creó más de 48.000 armaduras, 500 arcos, 10.000 flechas, más de 200 máscaras para diferentes criaturas y 1.800 pares de pies de hobbit. Los artesanos hicieron doce versiones del anillo, hasta encontrar el definitivo.

Jackson logró proyectar y visualizar los paisajes que Tolkien había mencionado en su obra. La trilogía tuvo más de 350 locaciones. El continente oceánico, en especial Nueva Zelanda, presentaba unos inmejorables escenarios no alterados por la mano del hombre, como Matamata, la pequeña aldea rural que le dió vida al Hobbiton; los márgenes del Río Kawarau, donde se situaron las dos colosales estatuas Argonath; los Pináculos Putangirua dieron vida a los Senderos de la Muerte, donde Aragorn , Gimli y Legolas se dirigen al encuentro con el ejército de los muertos.

Así se logró dar vida a la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media y sus extensiones tan diversas. La efectividad de Jackson a la hora de valorar y sacar ventaja de la región en la cual creció, lo convirtió definitivamente en un director pragmático. La maldita obsesión lo llevó por un camino de entera dedicación a El Señor de los Anillos por días, meses y años. De aquel niño que abandonó la escuela para trabajar de fotógrafo al día en que compró el libro de J.R.R Tolkien, dilusidó progresivamente su plan a corto y largo plazo. 

Además del elenco central, Jackson incluyó una multitud de extras para pueblos y ejércitos. Para las últimas escenas de El Retorno del Rey se contrataron más 2.400 personas para el rodaje. Para los efectos visuales, Jackson usó una pequeña cámara de video para grabar los modelos de los sets, mientras meditaba las secuencias de combate de batalla que luego se desarrollarían en las películas. La grabación de los sets miniatura supuso permitirle  improvisar las secuencias de acción, como el colapso de la escalinata de Moria, la cual no figuraba en el guion. 

Las tres entregas de El Señor de los Anillos fueron escritas, dirigidas y producidas por Peter Jackson y co-escritas por su cónyuge -la notable y pragmática Fran Walsh- y Philippa Boyens –con la colaboración de Peter Sinclair en Two Towers (Las Dos Torres). Se mantuvo una respetuosa fidelidad al original, con sólo mínimos e irrelevantes detalles que no incidían en el desarrollo. Dejaron de lado algunas ambigüedades del libro de Tolkien, haciendo hincapié en las batallas y las criaturas. Jackson permitió a los actores hacer contribuciones al guion como una manera de ir descubriendo los secretos de los personajes a medida en que se transformaban en ellos. 

Si hablamos de El Señor de los Anillos, hablamos también de sonidos, melodías, dulzura de puro ensueño, traducidas por el talento del compositor canadiense Howard Shore, el gran cerebro musical de toda la trilogía, colaborador habitual de David Cronenberg y Martin Scorsese y responsable de la banda sonora de grandes películas como Se7en (David Fincher, 1995) y The Silence of the Lamb (El Silencio de los Inocentes, Jonathan Demme, 1991). Shore tiene un factor altamente permeable que se inserta en cada uno de planos para conducir la empatía y la emoción, el dolor y la tensión a lo lago de toda la trilogía. 

Shore -que aparece en un cameo de la versión extendida de El Retorno del Rey como guardia de Rohan- trabajó 4 años en el proyecto, que desarrolló entre Londres y una docena de viajes a costas neozelandesas. La banda de sonido fue grabada en los estudios Abbey Road por la Orquesta Filarmónica de Londres y algunos de los temas están interpretados en distintas lenguas inventadas por Tolkien y en inglés antiguo. El diferencial de Shore -que se asimilaba a lo que hizo John Williams con Star Wars -, apelaba a una serie de leitmotivs que suenan en los tres films. Por la música de El Señor de los Anillos recibió 3 premios de la Academia.

Cómo se hizo El Señor de los Anillos
Cómo se hizo El Señor de los Anillos

The Lord of the Rings: Camino a Mordora adaptación de la obra de J.R.R Tolkien representó un cambio de paradigma en la realización del cine contemporáneo y del siglo XXI: un nuevo umbral de excelencia, un mayor compromiso a la hora de profundizar en cada historia y un entramado de aventuras, acción y violencia gráfica explícita que las futuras trilogías, secuelas y precuelas tendrían que intentar igualar o superar. 

El Señor de los Anillos es la historia de una partida y un regreso. Las tres películas (La Comunidad del Anillo (2001), Las Dos Torres (2002) y El Retorno del Rey (2003)) inician con intros que enmarcan la narración: en la primera entrega se establece el nacimiento del Anillo Único, su poder irrevocable y cómo se perdió. Las Dos Torres continúa el combate entre Gandalf y el enorme Balrog de Moria, aquel gigantesco demonio de sombra y fuego y su látigo flameante con el que concluyó la primera entrega; El Retorno del Rey pone en escena la transmutación de un noble hobbit y el llamado oscuro que lo llevó a su perdición.

La trilogía tiene un triple final que retrata fielmente el desenlace de las novelas de Tolkien: la victoria del Ejército del Bien en la Batalla de Pelennor, la lucha ante la Puerta Negra y la destrucción del Anillo, la despedida de los protagonistas en los Puertos Grises. 

En el otro lado de estas contiendas interminables está la poesía y sensibilidad de la historia de amor de Arwen y Aragorn, la justa carga emocional que traduce la armonía transmitida por las Fuerzas del Bien, sus cuidados por la naturaleza y sus vivencias, su utilización de la magia por necesidad. Sus antagonistas se definen visualmente como fieles representantes de la oscuridad, explotadores del hábitat y de la industria y corrompidos por la magia. 

The Lord of the Rings no cuenta sólo con un gran protagonista, sino que enfatiza toda una comunidad. Abarca y aborda a sus personajes en profundidad, otorgando un sello y un cierto grado emocional-alegórico en el accionar de cada uno. Historias de amor, de venganza, dolor y misterio vividas por héroes, villanos, curiosas criaturas, humanos, elfos, por los que están de paso y por los fieles acompañantes hasta el final, es lo que la convierte en una de las franquicias mejor constituídas de toda la historia.

Un relato enmarcado en la vida de un empedernido escritor y un compulsivo estudiante de mapas y locaciones, el centenario Bilbo Baggins (Ian Holm), aquel que se hizo cargo de un niño huérfano. Un hobbit que trasladó su gran sentido de pertenencia y valores a un pequeño Frodo para instaurar en su vida una misión. Un hábil y meticuloso saqueador que traspasaba fronteras y peligros, que le dieron perspicacia, cuidado y astucia. El portador del Anillo que vivía entre disfrutes de cerveza y tabaco en una zona de confort que lo retuvo por mucho tiempo, antes de convertirse en un proactivo navegante sobrado de valentía, un cambio completamente orgánico y creíble.

Un jóven Frodo Baggins (Elijah Wood), con un característico perfil de niño inocente que repentinamente acarrea la pesada carga de transportar el Anillo Único, emprende un largo viaje suscitado por su entorno y asume la responsabilidad como tal, con suma grandeza y cuidado, una valentía y coraje que no eran frecuentes en un hobbit.

En contraposición a la pequeña raza se encuentra el nacido en la Primera edad del Sol, Gandalf  “el gris” (Ian McKellen), miembro de Istaria y Maiar, con una mente plagada de sabiduría. Un amable y entrañable anciano, de una concepción moral completamente noble. Un auténtico líder que se encuentra en una uniformidad continua respecto a sus costumbres por mantener latente la unión y los encuentros de su querida gente y pueblo. Una fuerza impulsora y colaboradora. Dejó su coraje y sacrificio en cada batalla. También apadrinando a muchos jóvenes, inculcando sus vivencias y experiencias.

El personaje más perfecto de la saga es Gollum (Andy Serkis), un alma plagada de penas y dolores pasados: traumas de una pobre criatura incomprendida. Pero detrás de ese inestable y contaminado ser lleno de maldad existió un hobbit llamado Sméagol, que en poco sufrió una potenciada metamorfosis. Tiene 589 años y dos personalidades: por momentos un fiel servidor y en otros un desertor y escurridizo manipulador que mantiene su vida por la obsesión de volver a poseer el anillo. 

Cómo se hizo El Señor de los Anillos
Cómo se hizo El Señor de los Anillos

Lobo solitario, partícipe de épicas batallas, gran peleador, nacido para combatir y preservar la integridad de sus pares: Aragor (Viggo Mortensen), de unos 87 años, de la familia de los Dúnedain. Un reservado y un tanto reacio guardabosques obnubilado por la carga de la nostalgia, los distanciamientos y desamores pasados. Un pragmático miembro de la comunidad, que arriesga su vida minuto a minuto. Un auténtico conciliador pero cargado de temperamento y visceralidad.

Legolas (Orlando Bloom), un exquisito arquero, hábil con las armas blancas cortas, Elfo Sindar. Con rastros de humildad, en ocasiones contrastados por su leve grado de arrogancia. Es un noble guerrero y perceptivo estratega. El arco dramático de su personaje logra evidenciar una subjetividad positiva y así mismo neutra. Príncipe digno de elegancia y fineza, residente del Bosque Negro, combatiente que después de la  demonización de la raza de los Enanos se convierte en un gran amigo de Gimli, el querido y tan terrenal enano interminable. 

El corazón de todo este tan extenso hilo narrativo es el de la vida de la hermosa jóven Arwen (traducido en sindarin como “doncella noble”), interpretada por Liv Tyler. Hija de Elrond y Celebrian, una pheredil de alto linaje. Tiene un turbulenta relación con Aragorn, aunque siempre permanecen fieles el uno al otro. Aragorn es más inestable, pero ella flota en un mesurado equilibrio. Tras haber recibido el rechazo de su padre, también mantiene una relación de apoyo con él, aconsejando en la guerra que se avecinaba.

Un gran antagonista e integrante de peso es Saruman (Christopher Lee), de la raza de Istar, Líder de la Orden de los Istari. Saruman (hombre capaz), de una tupida barba blanca y un pasado asociado a Gandalf , que finalmente se vuelve la peor pesadilla de la comunidad. Poderoso, inteligente y astuto, mantiene desde el comienzo una memorable amenaza y el ímpetu de conquistar la Tierra Media. El poder corrompe y oscurece su alma, sin intenciones de redimirse. Mantiene una regularidad asociada a la oscuridad y el mal.

Un padre suspicaz y reticente, Elrond (Hugo Weaving), gobernante de Rivendell. Su prioridad es la de preservar la integridad de sus súbditos elfos. Si bien simpatiza con la confraternidad, es escéptico ante la presencia de los hombres. Sobreprotector de su hija Arwen, limita en un principio la contribución en la lucha de Sauron, pero de comprometerse en la alianza de los hombres y los elfos.

Conocida mayormente como “La Dama del Bosque”, una reina elfa líder de los Sylvan: Galadriel (Cate Blanchett) es una gran ayuda espiritual para Frodo en los momentos más oscuros de su búsqueda. Se mantiene muy amable y colaboradora como guía consejera. Brinda a los nuevo hobbits una serie de elementos con un poder mágico protector, entre los que destaca una estrella de luz esencial para Frodo.

El poder del anillo lleva a la avaricia e irrevocable ambición de Boromir (Sean Bean), el gran heredero del mayordomo de Gondor. Hijo preferido de Denethor, la contraparte del rechazo que su padre mantiene por su hermano menor Faramir (David Wenham). Así como pelea con Aragorn y compañía, mant iene fluctuaciones de carácter en relación Frodo, el portador de su mayor utopía. Entre grandes discusiones, concluye su presencia en batalla, muriendo valientemente ante los Uruk-hai.

Uno de los más fieles integrantes de la comunidad es Gimli (John Rhys- Davies). Un guerrero deseoso de afrontar cada batalla, perteneciente a la comunidad de los enanos. Una barba tupida y un hacha como estandarte. Es un personaje capaz de discernir, adaptarse y asumir las consecuencias. Aceptar y lograr conciliar ante especies históricamente antagonistas lo convierte en un ser muy versátil y empático.

Si hablamos de aportar corazón y amistad a una historia, allí está Sam Gamyi (Sean Astin), el fiel seguidor y gran amigo de Frodo. Un jóven obsecuente y poco reñido de entre los jóvenes hobbits. En un principio es un introvertido e inhibido enamoradizo, con miedo e incertidumbre asume la enorme responsabilidad de cumplir con la misión de llegar a destino. Demuestra que sólo quería preservar la Comarca en un criterioso momento de equilibrio al poseer el anillo.

Como en toda gran historia, The Lord of the Rings ofrece grandes y unificados vínculos de amistad. Merry (Dominic Morraghan) y Pippin (Billy Boyd), al igual que Sam, se unieron a esta historia de una manera muy accidental. Dos simples e inofensivos vándalos en que finalmente emprenden camino junto a los demás miembros comprometidos a ayudar con la causa.

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Cómo se hizo El Señor de los Anillos

The Lord of the Rings: Camino a Mordorespués de celebrarse en 2021 el vigésimo aniversario de la Trilogía de El Señor de los Anillos, en septiembre de 2022 llegará a la plataforma de Amazon Prime la serie de Rings of Power (Los Anillos del Poder), la precuela argumental de las novelas. Ambientada durante la histórica Segunda Edad de la Tierra Media, miles de años antes de los eventos de The Hobbit y The Lord of the Rings, la serie sigue a los personajes mientras se enfrentan al temido resurgimiento del mal: Sauron. Como sugiere el tráiler,The Rings of Power promete llevar a los espectadores del reino insular de Númenor al reino élfico de Lindon pasando por dominio enano de Khazad-dûm, más conocido como Moria.

Aunque las adaptaciones cinematográficas representan eventos clave de la Segunda Edad: la forja de los Anillos de Poder, el surgimiento de los Espectros del Anillo y la derrota de Sauron en la Guerra de la Última Alianza, gran parte de la era permanece sin explorar. Concebida como una serie de 50 horas y cinco temporadas, The Rings of Power condensa en gran medida la línea de tiempo de la Segunda Edad, que puede ser su mayor desviación del material original.

“Hablamos con el consejo curador del  patrimonio de Tolkien”, dijo el co-showrunner JD Payne. “Si eres fiel a la letra exacta del canon, vas a estar contando una historia en la que tus personajes humanos están muriendo cada temporada porque estás saltando 200 años en el tiempo. Puede haber algunos fanáticos que quieran que hagamos un documental de la Tierra Media, pero vamos a contar una historia que une todas estas cosas”.

Por otro lado, el primer arte de la película de animación El Señor de los Anillos: La Guerra de los Rohirrim ya fue presentado. El estreno del anime, proyectado para 2024, nos sumergirá en historias pasadas, protagonizadas por un antiguo rey de Rohan.

Tolkien partió de la premisa de no plasmar mensajes alegóricos en su octava maravilla literaria. El Señor de los Anillos no sólo habla de conseguir o conservar el Poder, sino de destruirlo; no sólo habla de la muerte, sino de cómo escapar de ella. Con memoria, valor y magia. El cine y su abanico artístico se encargaron de llevar la épica y la fantasía a su siguiente nivel. Y continuará haciéndolo.

“Me alegro de estar contigo, Samsagaz Gamyi. Aquí, al final de todas las cosas.” Frodo Bolsón

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