Boba Fett

Boba Feet
Boba Fett: Matar Para Vivir

MATAR PARA VIVIR

A Boba Fett le alcanzaron pocos minutos en pantalla para convertirse en uno de los personajes favoritos de Star Wars. Su presencia desbordaba mística: era el tipo que podía hacer frente al carismático Han Solo, un forajido que podía desobedecer a Darth Vader y hacer negocios con Jaba the Hutt. Retrato de un lobo estepario.

POR aLEJANDRO mARTÍNEZ

Boba Fett: Matar Para VivirQuién es ese tipo? Boba Fett es un caso muy curioso: un personaje que durante la trilogía original de Star Wars tuvo cuatro líneas de diálogo (y bastante breves) y se lo pudo ver por escasos 6 minutos y 32 segundos de tiempo en pantalla. A pesar de que el final que no lo dejó bien parado, ha ganado una hueste de seguidores, cuya motivación escapa a cualquier persona que no sea un absoluto fanático del universo creado por George Lucas.

El estreno de Star Wars: A New Hope (George Lucas, 1977), una space ópera llena de nuevos efectos, logró dar a todos los fans de las batallas espaciales -que hasta la fecha se podían ver en Star Trek como dentro de una pecera-, la oportunidad de un despliegue monumental, con un clímax en el que un joven piloto -interpretado por Mark Hamill- lograba destruir el arma más poderosa del imperio. La gente clamaba por más.

No solo fue un éxito en las salas, si no que Star Wars dio nacimiento al merchandasing de productos coleccionables más grande del cine. Los fans rogaban por más de una historia que ya conocían mediante los cómics que Marvel había editado como ariete comercial antes del estreno del film (una estrategia urdida por Lucas, quien se contactó con Roy Thomas, el mismo que al año siguiente uniría a los Eternos con el canon de dioses de la editorial Habiendo presentado a los Storm Troopers en la primera entrega, Lucas buscó crear un nivel más alto: un Super Trooper. En 1978 fue creado Boba Fett, quien sería el prototipo de esta nueva camada de soldados imperiales a cargo del malvado Darth Vader. El traje era completamente blanco -que lo haría inmediatamente reconocible como parte del ejército imperial-, y se realizó una presentación en la que tomaron como modelo a Duwayne Dunham -un miembro del equipo de edición-, ya que el traje le entraba perfectamente.

La intención era hacer cien de esos trajes. Sin embargo, no alcanzó presupuesto, y ese prototipo fue el único que se hizo, por lo que se decidió que ya no sería parte de las huestes imperiales. Lucas propuso convertirlo en un cazarrecompensas. Nacía Boba Fett.

Su primera aparición pública se adelantó al cine. En el especial de Navidad de Star Wars de 1978, Boba apareció junto a los demás personajes de la franquicia. Pero un mes antes de este programa animado, en el condado de Marin en San Anselmo, California, -donde Lucas vivía-, se había realizado un desfile local.

El director decidió darle su toque, e incluyó a Darth Vader junto a un personaje que nadie conocía. Boba Fett apareció frente a la multitud de Marin, y provocó una tremenda curiosidad entre los niños que lo veían en compañía del villano de Star Wars. Luego sería presentado oficialmente en la animación como parte de la segunda parte de la trilogía, pero Lucas había logrado su propósito: una dosis de anticipación y misterio entre los fans.

En las películas, Boba Fett no era más que un cazarecompensas contratado -entre tantos otros- para perseguir a Han Solo -y por añadidura- al grupo que lo acompañaba. Fue interpretado por Jeremy Bulloch, quien se convirtió en uno de los actores icónicos que recibieron el amor incondicional de todos los fans.

En el Gran Pozo de Carkoon, Fett sería tragado vivo por un Sarlacc, un gusano gigante inspirado en los gusanos de arena de Dune. Este episodio marcaría el final de su recorrido, que luego sería explorado en cómics.

Pese a su breve participación en The Empire Strikes Back (Irvin Kershner, 1980) y en Return of the Jedi (Richard Marquand, 1983), Fett se convirtió en uno de los favoritos de la franquicia. Su presencia desbordaba mística: era el tipo que podía hacer frente al carismático Han Solo; un cazarrecompensas que podía desobedecer a Darth Vader y hacer negocios con Jaba The Hutt. Además, su diseño era muy llamativo: su desgastada armadura atestiguaba la experiencia de la soledad y la violencia.

La profesión de Boba Fett era otra cosa que aportaba a Star Wars de una capa más de entretenimiento. Al comenzar la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética en la década del ’50, el mundo del entretenimiento se vió involucrado por una demanda popular en transición inevitable: el western se había vuelto obsoleto y la ciencia ficción cobraba fuerza. Boba traía a esta space ópera un sabor a western que para los niños se veía llamativo y para los adultos traía nostalgia.

En Boba se podía sentir ese aire a Blondie, el personaje de Clint Eastwood en The Good, The Bad and the Ugly (Sergio Leone, 1966). Pero no solo era un gran tirador, si no que además tenía dardos mortales, un lanzallamas, un misil que disparaba desde su -y este es el detalle que termina de fusionar los dos géneros- Jet Pack, con el cual podía volar por momentos. Pero lo más atrapante de Boba era la completa ausencia de una historia de fondo: un ser misterioso, con experiencia y trayectoria, que nadie podía saber cuál era. Y así fue, por 24 años.

Boba Fett: Matar Para Vivir

Ilustraciones: Título: Jon Hamm / Arriba: Jerry Vanderstelt.

SU DISEÑO ERA MUY LLAMATIVO: SU DESGASTADA ARMADURA ATESTIGUABA LA EXPERIENCIA DE LA SOLEDAD Y LA VIOLENCIA. PERO LO MÁS ATRAPANTE DE BOBA ERA LA COMPLETA AUSENCIA DE UNA HISTORIA DE FONDO: UN SER MISTERIOSO, CON EXPERIENCIA Y TRAYECTORIA, QUE NADIE PODÍA SABER CUÁL ERA. Y ASÍ FUE, POR 24 AÑOS.

EN 1999 HUBO UN REVIVAL DE STAR WARS. La década del ’80 había quedado muy atrás y ahora, compartiendo año de estreno con The Matrix – una película que marcó un antes y un después en el cine de ciencia ficción – , se estrenaba el denominado Episode I: The Phantom Menace (George Lucas, 1999).

Esta nueva trilogía explora el origen y la historia de Darth Vader, quien se había revelado en Empire Strikes Back como el padre del gran protagonista, Luke Skywalker. Anakin (el nombre perdido del villano seducido por el lado oscuro) es encontrado por Qui-Gon Jin (Liam Neeson) y su aprendiz Padawan Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor). Tras la muerte de su maestro, Obi-Wan se convierte en el guía de ese niño, de quien Qui-Gon aseguraba que era el sujeto de una profecía que traería equilibrio a la fuerza.

La nueva saga muestra la gestación del famoso imperio galáctico, por lo que se centró más en los vaivenes políticos que terminaron por dar el poder al malvado emperador Palpatine. En la segunda entrega, The Attack of the Clones (George Lucas, 2002), en la víspera de lo que se convertiría en las guerras clónicas, Obi-Wan descubre un misterioso ejército de clones presuntamente creado por encargo por un Maestro Jedi muerto en el planeta Kamino.

Al igual que en la trilogía original, la figura del cazarrecompensas se hace presente en la segunda parte. Los clones de Kamino fueron creados con el material genético de un tal Jango Fett (Temuera Morrison), quien había pedido como pago algo muy específico: un clon sin modificar, para criarlo como su hijo. A este muchacho, Jango daría el nombre de Boba.

Así se presenta el origen misterioso del mítico cazarrecompensas, una profesión que heredó de su padre, y que ha dado lugar a incontables historias en las adaptaciones de cómics, que aprovecharon estos datos para poder explorar más al personaje. Se sabe que la armadura que Boba hereda es de origen mandaloriano y fue otorgada a Jango por los mismos guerreros de Mandalore que lo adoptaron. Incluso llegó a luchar en las guerras Mandalorianas. La vida de Jango terminaría en Geonosis, al comienzo de las guerras clónicas, a manos del Maestro Jedi Mace Windu (Samuel Jackson), quien decapitó al cazarrecompensas frente a los ojos de su hijo Boba.

Boba Fett tendría algunos episodios dedicados a su odio por los Jedi -especialmente por los Windu- y sus planes, aún siendo niño, para vengar la muerte de su padre. Attack of the Clones sería la última vez que Boba Fett aparecería en la pantalla grande o en Live Action.

UNA NUEVA TRILOGÍA DE STAR WARS comenzó con Episode VII: The Force Awakens (J.J. Abrams, 2015), trayendo consigo un nuevo despertar del hype de los fans, y la posibilidad de una reapertura del mercado a más productos audiovisuales.

El Despertar de la Fuerza -si bien era una especie de copy paste de Una Nueva Esperanza, y de alguna manera también de La Amenaza Fantasma-, se ubicaba 33 años después de los eventos que verían a Boba ser tragado por un Sarlacc. Los spin-off comenzaron con Rogue One y la historia de cómo la resistencia se había hecho con los planos que Leia (Carrie Fisher) daba a R2-D2 al principio de la película de 1977. 

En 2018 Disney anunciaba una serie con un título que llamó la atención: The Mandalorian. Las especulaciones no se hicieron esperar y los rumores apuntaron a que sería la historia de Jango Fett o de Boba. Sea como sea, los fans volaban con una imaginación febril anticipando un producto con su cazarrecompensas favorito como protagonista.

Pedro Pascal fue el elegido para interpretar al Mandaloriano de la serie, que contaría con 8 episodios. Sin embargo, con el tiempo se descubrió que el personaje bajo el casco con el visor con forma de T (que los fans pudieron reconocer a través del los artes que no era la conocida armadura, al menos en detalles de diseño) no sería ni Jango ni Boba Fett.

The Mandalorian, estrenada en 2019, se ubicó en los cinco años posteriores a los eventos de The Return of the Jedi (1982). Los protagonistas Din Djarin (el Mandaloriano) y The Kid (una presa del cazarrecompensas de la raza del Maestro Yoda) se ganaron el favor de los fans. Era un producto producido por Dave Filoni que supo cómo venderse perfectamente. La anticipación por una segunda temporada que continuara las aventuras de este dúo realmente se sentía, y la serie fue renovada.

El programa no solo tuvo la responsabilidad de ser el primer Live Action de Star Wars como producto serial para la pantalla chica, si no que además fue el que eligió la plataforma Disney+ para su lanzamiento, consiguiendo suscriptores que se sumaban solo para poder disfrutar de esta nueva historia del universo de de George Lucas.

La segunda temporada de The Mandalorian llegaría a finales de 2020, en medio de la crisis de la pandemia, y con la guerra de plataformas en pleno auge ahora a nivel mundial. Disney+ necesitaba volver a levantar vuelo ya que recién en 2021 se harían presentes las series de Marvel Studios. Al lanzarse el primer tráiler se pudo ver la vuelta de varios personajes de la primera temporada, pero además a varios X-Wings. Por un relato en off, los fans se enteraron que el camino de Mando (así se le llama a Din Djarin) y el chico iría a juntarse con el de los Jedi, lo cual generó una explosión de emoción en el fandom. Sin embargo…

Al estrenarse el primer episodio (o noveno, si se cuenta desde que empezó la serie) llamado The Marshal, Mando se encuentra con una armadura mandaloriana, inmediatamente reconocida por todos los fan: la de Boba Fett. Hacia el final del episodio, se revela una figura que observa desde lejos a Mando, y se reconoce perfectamente a Temuera Morrison.

Morrison, quien en 2002 interpretó a Jango Fett, vuelve para interpretar al mítico Boba. Ahora, sabiendo que es un clon, el actor es ideal para el rol. Sin embargo, el personaje recién haría su entrada triunfal definitiva en el cuarto episodio, llamado The Tragedy, en el que el imperio logra secuestrar a The Kid. Boba aparece junto a Fennec Shand (Ming-Na Wen, confirmando que era Boba quien la salvó en la primera temporada) para reclamar su armadura.

 

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