REVIEW

Crítica Love Death Robots vol. 3

Love, Death + Robots vol. 3

Love, Death + Robots vol. 3: Inteligencia Artificial

Crítica Love Death + Robots vol. 3

Inteligencia Artificial

3.5/5

POR YANIL COLIVA

Love, Death + Robots vol. 3: Inteligencia Artificialove, Death & Robots, la antología animada de Tim Miller, continúa expandiéndose más allá de los límites de la animación. Miller, junto con la directora supervisora Jennifer Yuh Nelson, el productor David Fincher y una serie de directores y guionistas dan vida a una serie de nueve cuentos de terror y ciencia ficción que, como los volúmenes anteriores, varía en duración, género y apariencia gracias a la participación de múltiples estudios de animación.

El primer episodio de la serie de antología , Three Robots: Exit Strategies (Tres Robots: Estrategias de Salida), sirve como una continuación del corto favorito de los fanáticos Three Robots del volumen I. En esta historia, el trío titular intenta saber qué causó exactamente la caída de la humanidad. No solo Josh Brener y Gary Anthony Williams regresan para ofrecer un comentario ácido sobre las trampas del capitalismo y los cultos de supervivencia, también lo hace John Scalzi, quien escribe el guion basado en su cuento del mismo nombre. 

Otra entrega oscuramente cómica viene en forma de Night of the Mini Dead (La Noche de los Mini Muertos), basada en una historia que Miller cocinó con el director de Sonic the Hedgehog, Jeff Fowler. El corto presenta una versión en miniatura de una invasión de zombis que comienza con una pareja cogiendo en un cementerio y termina con el fin del mundo conocido. La plaga se propaga y muta a través de ciudades, países y continentes, antes de que la Casa Blanca decida volar todo el planeta. 

Ver cómo se desarrollan estas delicias en miniatura a una velocidad que crece exponencialmente es como ver Age of Empires en reproducción automática. Los escritores/directores Robert Bisi y Andy Lyon aceptan lo absurdo de la premisa mientras representan hordas de zombis en miniatura que invaden ciudades y edificios que se incendian. Nunca hubiera considerado a Netflix como el que devolvería la vida al género zombie, pero entre Army of the Dead (Zack Snyder, 2021)All of Us are Dead (2022- )y Night of the Mini Dead, el streamer parece ser el lugar para una historia sobre los muertos vivientes que necesita ser contada.

Gran parte de la anticipación que rodeaba el nuevo volumen provino de David Fincher haciendo su debut como director de animación. Escrita por Andrew Kevin Walker, basada en el cuento de Neal Asher, Bad Travelling (Mal Viaje) nos lleva a bordo de un barco de caza cuya tripulación es atacada por un crustáceo gigante. Las lealtades y las prioridades cambian entre los sobrevivientes, a medida que descienden hacia la locura y el motín. 

La sangre y las vísceras gotean sobre las composiciones granulosas y llenas de sombras, mientras el crustáceo se alimenta de la tripulación uno por uno y usa los cadáveres para comunicarse como un ventrílocuo normal. Si Fincher se esfuerza por lograr el realismo con actuaciones de captura de movimiento, es menos para contrarrestar la atmósfera de otro mundo que para maximizar la intensidad emocional.

Incluso si no todos los episodios son tan propulsores, los máximos del Volumen 3 son más altos que los máximos de la entrega anterior. The Very Pulse of the Machine (El Mismo Pulso de la Máquina) es un triunfo en los detalles de fondo así como en la narración. El paisaje rico en azufre de la luna de Júpiter se transforma en un paisaje mental caleidoscópico en la entrada de Emily Dean basada en un cuento de Michael Swanwick, donde la astronauta Martha Kivelson (Mackenzie Davis) se inyecta alucinógenos para sobrevivir a una caminata a través de vistas inspiradas en Moebius con el cadáver de su copiloto a cuestas. Cuando la luna comienza a comunicarse con Martha citando los poemas de Coleridge y Wallace Stevens, debe lidiar con la vieja ambigüedad: “¿Son las drogas o realmente está pasando?”. 

Dos de los nueve episodios de esta temporada encuentra a un escuadrón de soldados lidiando con una amenaza más allá de su alcance. En el fotorrealista In Vaulted Halls Entombed (En Salas Abovedadas Sepultadas), dirigido por Jerome Chen, un equipo de las Fuerzas Especiales se enfrenta con una bestia lovecraftiana en un corto que convierte al nihilismo en el remate “Dios está muerto. Abraza a la mamada”. El nihilismo es un poco más alegre y la animación más parecida a un cómic en Kill Team Kill (Equipo Mortal), en el que un oso pardo mecánico, un experimento de la CIA que salió mal, persigue a un grupo de soldados. 

En Swarm (Enjambre), escrito y dirigido por el creador de la serie, Tim Miller, el sexto episodio nos brinda una perspectiva diferente de la mente de la colmena alienígena. Su reina dirige un sistema organizativo simbiótico y altamente eficiente, que controla múltiples razas de criaturas insectoides mientras los humanos se esfuerzan por robarlo por razones capitalistas egoístas. Las criaturas y los dos científicos humanos invitados a este ecosistema de gravedad cero nadan como si estuvieran bajo el agua, capturados con gracia por un estilo de animación fluido que combina captura de movimiento y CGI.

Love, Death + Robots vol. 3: Inteligencia Artificial
Enjambre. Foto cortesía Netflix © 2022

Lo mejor se guarda para el final en el Volumen 3 de Love, Death + Robots. Recién salido de su premio Oscar por The Windshield Wiper (2021), Alberto Mielgo regresa con otra entrada que lo coloca firmemente a la vanguardia de la animación moderna, empujando al medio hacia direcciones tanto experimentales como expresionistas. 

Jíbaro transporta a los espectadores a un bosque encantado donde una sirena de río, una mujer adornada con oro y gemas que parece una pintura de Klimt cobrando vida, es despertada por caballeros intrusos, en apariencia conquistadores que esperan arrasar el nuevo mundo. Todos, excepto un caballero sordo, sucumben a sus gemidos primitivos. Este único sobreviviente y la sirena enjoyada se ven atrapados en un pas de deux mortal, en el que el papel de presa y depredador se invierte más de una vez hasta finales trágicos. 

La belleza y la violencia no se yuxtaponen sino que se entrelazan. Después de todo, una naturaleza explotada sin descanso debe ser capaz de cuidar de sí misma. Un diseño de sonido subjetivo da forma a nuestra respuesta visceral en esta fantasía sin palabras, que evoca la misma mezcla inmersiva de modelado 3D y dibujo 2D que The Witness (Testigo), el corto de Mielgo que forma parte del Volumen I. 

La forma en que el agua en el río responde al movimiento humano, las insignias de la sirena brillan y se balancean mientras baila, sus gemidos que desorientan a los caballeros: todo ilustra cómo emplear el medio para informar el carácter y la emoción. Como Zima Blue en el Volumen 1 y The Drowned Giant (El Gigante Ahogado) en el 2, Jíbaro es un testimonio del poder de la narración animada.

Dado que tantas series de transmisión están infladas e hinchadas a longitudes innecesarias, lo que la serie de Miller logra en episodios de no más de 20 (a veces 10) minutos es razón suficiente para continuar invirtiendo en este producto. Paradójicamente, dado que estos animadores hacen tanto en tan poco tiempo, no se puede evitar preguntar si algunas de las mejores ideas merecen un tratamiento de largometraje. 

En una plataforma donde las películas y los programas se adaptan algorítmicamente, Love, Death + Robots es uno de los pocos originales aventureros que no temen dar el gran giro conceptual. La estructura de antología de la serie, el medio de la animación y el género de la ciencia ficción hacen un trío ecléctico rico en infinitas posibilidades en la intersección de la tecnología y el arte.