CINE

Encuentro de Cine Europeo 2022

Cine Europeo

Encuentro de Cine Europeo 2022 - Festival Scope
En La Sombra, Fatith Akin, 2019.

Encuentro de Cine Europeo 2022 - Festival Scope

POR SEBASTIÁN VALLE

Encuentro de Cine Europeo 2022 - Festival Scopen los últimos años, Hollywood se convirtió en el centro de gravedad de un conventillo virtual donde todos son susceptibles de ser ofendidos. Es la era del boicot, la cancelación y el derecho anónimo a la queja masiva. Un mundo en su camino a la desmaterialización total, en el que preocupa más la representación de las personas que las personas en sí. La industria -siempre atenta a la demanda- es cada vez más esclava de su propia trampa condescendiente -que incluye premios a la inclusión en lugar de al valor artístico-, creando una espiral de corrección política que promueve las imágenes antisépticas de una versión Disney de Estados Unidos.

Si Hollywood es idealista y apuesta al artificio y a la emoción con la fórmula de tolerancia, violencia y CGI, el cine europeo sigue siendo una alternativa para ver historias más íntimas, provocadoras, auténticas, que reflejan de una manera más precisa el estado material del mundo de hoy. Un cine que tiende a lo antiespectacular, pero que está cargado de complejidad, de discursos y miradas diferentes que responden a la idiosincrasia y la mentalidad de cada país. 

Cinco películas del Festival Scope giran alrededor de una temática común: la pérdida. Pero si Sanremo aborda la vejez desde el concepto de memoria y la pérdida del pasado, La Última Lección aborda el presente desde la ideología punk de un grupo de adolescentes que sienten que perdieron el futuro; si En la Sombra es un retrato contemporáneo del neofascismo alemán en el que la protagonista pierde a su familia en un atentado, en Lola las relaciones familiares se rompen por la decisión de un hijo en convertirse en una chica transgénero; la pérdida del amor se refleja en Un Bocado Exquisito a través de un romance convulsionado por una obsesión y una infidelidad.

Encuentro de Cine Europeo 2022 - Festival Scope
Un Bocado Exquisito, Christoffer Boe, 2021.

Encuentro de Cine Europeo 2022 - Festival Scope

l director danés Christoffer Boe es un buscador de la estética de la fragmentación, que se dio a conocer internacionalmente con esa maravilla neonoir que es Reconstruction (2003). Su última película Smagen Af Sult (el título original, el poético El Sabor del Hambre, fue traducido como Un Bocado Exquisito, 2021), es un intento cinematográfico de hacer eso que cuenta Leila Guerriero sobre el cocinero Michel Bras: “Al atardecer, Bras llevaba a los integrantes de su equipo de trabajo a la terraza de su restaurante en la campiña, y los obligaba a permanecer allí hasta que el sol se ocultaba en el horizonte. Entonces, señalando el cielo, les decía: «Ahora vuelvan a la cocina y pongan eso en los platos»”.

Dividida en partes tituladas como si fuera una receta o un menú -dulce, salado, grasa, calor-, es la historia de Carsten (Nikolaj Coster-Waldau), un cocinero que se mueve entre la sofisticación gourmet y la conciencia social: hace uso de la naturaleza, la cultura y los productos locales para hacer sus platos. Cuando conoce a Maggie (Katrine Greis-Rosenthal) en una fiesta en la que trabaja haciendo el catering, ella le da una clase nac & pop: “con estos ingredientes deberías hacer un hot dog, que es la comida más democrática, con la que se anulan todas las diferencias sociales”.

Vemos su relación a través de una serie de flashbacks: cuando juntos ponen Malus, un restaurant en el centro de Copenhage, donde su ambientación minimalista es análoga a la precisión quirúrgica del menú; cuando él se obsesiona con conseguir una estrella Michelin para su establecimiento; cuando la distancia entre ellos ya es palpable; cuando ella conoce a otro cocinero. Boe combina las emociones más comunes de un romance que se va rompiendo de a poco con una arquitectura narrativa y de puesta en escena rigurosa, haciendo de este drama el equivalente a un hot dog cinematográfico hecho de los más finos ingredientes.  

L’heure de la Sortie (La Última Lección) es la genial película preapocalíptica de Sebastien Marnier, en la que un inquietante grupo de adolescentes superdotados desborda nihilismo al ser conscientes de la destrucción de la naturaleza, de la basura, la matanza de animales, la contaminación. Marnier crea tensión a través de una trama llena de enigmas, casi de detectives, en la que su profesor suplente -la película comienza con el suicidio en clase del titular, arrojándose por la ventana del aula- los espía en sus pruebas sadomasoquistas que hacen fuera de clase. 

De alguna manera, Marnier toma el legado del Mayo Francés para invertirlo: si la juventud de los 60’s quería cambiar el mundo, esta generación se hace cargo de su fracaso, en el punto de no retorno de un planeta que no tiene solución. El slogan punk no future queda despojado de su contexto -en el sistema neoliberal de Thatcher no hay lugar para los jóvenes- para instalarlo definitivamente en el siglo XXI: los no nos quedamos sin futuro fuimos todos.

La eslovena Sanremo es el otro lado del espejo, en la que el pasado se convierte en un territorio inestable por las fallas de la memoria de la vejez. Ahí donde La Última Lección es inquietante, Sanremo es cálida y tierna. Bruno (Sandi Pavlin) vive en un asilo de ancianos. Su mayor preocupación es saber si su esposa le dio de comer a su perro. El problema es que su perro murió hace 3 años y su esposa hace más. Bruno parece vivir en un eterno presente, en un romance diferido con su compañera Duša (Silva Čušin), con diálogos que siempre parece el primero y ninguno recuerda cómo empezó. 

Lola Vers la Mer (Lola) es un relato sobre la familia como campo de batalla de las luchas contemporáneas en formato de road movie. Lola (Mya Bollaers) es una chica trans que vive en un refugio para adolescentes. Cuando muere su madre, sabe de lo traumático que puede ser volver a su casa después del exilio obligatorio que le impuso su familia. Su padre Philippe (Benoît Magimel) la expulsa del funeral y ella se roba las cenizas de quien -pronto nos enteramos- la acompañó en secreto a lo largo de los años a espaldas de su marido. 

Ambos acuerdan una tregua para hacer juntos el viaje a su casa de la costa para esparcir las cenizas allí. La película es un itinerario doloroso por una historia que pone en escena los cambios generacionales, que enfrenta a Philippe con su propia transfobia -que ahora sabe que no era compartida por su esposa-, y con empezar a ver más allá de las apariencias. Magimel destila rabia, duda y ahogo en su interrogación íntima sobre los prejuicios; Bollaers le da a su personaje una actitud fuck off  con la seguridad de una sobreviviente al maltrato de un mundo obsoleto. 

La filmografía del director Fatih Akin está atravesada por el discurso de dos culturas en tensión. Esa condición de ser inmigrante en su propio país (alemán de ascendencia turca), se refleja In the Fade (En la Sombra), un película que trabaja en dos niveles de narración: si en la superficie es la historia de venganza de una mujer que perdió a su hijo y a su marido en un atentado, por debajo hay un trasfondo que intenta contextualizar la escalada de racismo en un país con los antecedentes de Alemania.

Katja se casa con su dealer turco Nuri (Numan Acar) mientras está preso. Nuri se rehabilita, estudia negocios en la cárcel. Cuando cumple su condena de 4 años, los dos ponen un negocio inmobiliario en un barrio de inmigrantes. Tienen un hijo. Una tarde una bomba casera de clavos explota en la puerta del local. 

Ver En la Sombra es ver a Diane Kruger hacer un monumento a la actuación: enamorada, madre protectora, viuda, suicida, ángel exterminador. La película es la odisea emocional de una mujer que pierde a su familia por el auge neonazi de los últimos años en plena era Merkel. Es como si Akin nos recordara que los inmigrantes tienen valor de uso: que la tolerancia y la corrección política también promueve la radicalización de aquellos que necesitan sentirse superiores a alguien.

Encuentro de Cine Europeo - Otoño 2022