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Crítica Solo Las Bestias

Solo las Bestias

Crítica Solo las Bestias

Crítica Solo las Bestias

La Vida Está en Otra Parte

Dirección: Dominik Moll  Guion: Gilles Marchand, Dominik Moll  Fotografía: Patrick Ghiringhelli  Música: Benedikt Schiefer  País: Francia  Año: 2019   Duración: 117 min.  Con Denis Menochet, Valeria Bruni Tedeschi, Laure Calamy, Nadia Tereszkiewicz, Damien Bonnard, Bastien Bouillon, Guy Roger ‘Bibisse’ N’Drin.

EN CINES

3/5

Solo las Bestias: La Vida Está en Otra Parten buen guion no es sólo una buena historia: es la escritura que marca el ritmo de la narración, administra la tensión y las pausas, pone en escena la relación entre lo visible y lo invisible del relato para crear enigmas alrededor de los cuales giran los personajes. En Seules les Bêtes (Solo las Bestias), Dominik Moll y Gilles Marchand utilizan las líneas argumentales del thriller rural clásico, pero lo dotan de una estructura narrativa compleja para crear una escena primitiva de desesperación y fatalidad en una no man´s land habitada por seres marginales en busca de alguna dosis de felicidad.

Si en Harry, Un Amigo que te Quiere Bien (2000), la dupla se había revelado como un par de aplicados alumnos de Hitchcock, en Seules les Bêtes  se percibe la influencia de Kurosawa. Dividida en cinco capítulos que responden a cada personaje, el guion dosifica inteligentemente la información para que cada uno funcione como nexo y explicación de los anteriores. Pero no lo hace a la manera de Rashomon (1950), en la que se dan distintas versiones de una misma historia, sino que los diferentes puntos de vista sirven para aumentar el espesor ficcional de la película, para completar un mosaico de motivaciones marcadas por la angustia y la esperanza.

Hay una mujer desaparecida, una mesera tóxica que está enamorada de ella, un campesino que destila algo insano, una empleada de seguros que aprovecha sus visitas para consolarlo mientras su marido seduce en un chat sexual a una joven, que en realidad es un estafador cibernético en Costa de Marfil. A través de flashbacks que retoman algún punto del relato, todas esas historias se van a ir conectando (un recurso narrativo parecido al que utilizaron Robert Altman en Short Cuts (1993) y Paul Thomas Anderson en Magnolia (1999), filmadas en continuidad), todas esas reacciones van teniendo sentido y las emociones toman la forma de una desilusión compartida. 

Solo las Bestias: La Vida Está en Otra Parte
Solo las Bestias critica

El espacio geográfico funciona como un mapa afectivo de los personajes, marcados por la frustración y el desamor, por las impaciencias del deseo, por las promesas de una felicidad siempre distante. Un paisaje desértico y helado -magníficamente captado por la fotografía de Patrick Ghiringhelli- que se transforma en una cárcel abstracta en las fronteras de la razón, donde el egoísmo y el instinto de autoconservación prevalece sobre cualquier sentimiento y se defienden a muerte las ficciones que cada uno se inventa a sí mismo. 

Solo los Animales tiene actuaciones soberbias: la dama del cine europeo Valeria Bruni Tedeschi como una mujer madura acosada por una joven e inestable Nadia Tereszkiewicz; Laure Calamy le inyecta bondad y resignación a su personaje, que encuentra un ansiolítico vital en un Damien Bonnard que supura desequilibrio mental; y el enorme Denis Ménochet, que se mueve entre el esposo bruto y desinteresado y el enamorado colegial por una chica que no conoce pero que lo rejuvenece con sus promesas. 

Hay arcos que funcionan, como el de Alice (Calamy) y Joseph (Bonnard), en el que comparten una relación llena de lástima, pero no se sabe quién de los dos se la tiene al otro. Alice le acaricia la cara, lo consuela por la muerte reciente de su madre, parece que le hace un favor sexual a ese tipo enorme al borde de la idiotez que “solo habla con los animales”, pero está enamorada. Joseph posee un factor Norman Bates inquietante, y solo se deja llevar por una mujer desesperada que no encuentra afecto en su casa. Mientras tanto, las voces siguen trabajando en su cabeza.

Solo la Bestias también explora el amour fou, pero desde el lado obsesivo y enfermo de Flore (Tereszkiewicz) -una joven que deja su trabajo en la costa francesa para seguir a una turista con quien pasó un par de noches, Evelyne (Bruni Tedeschi)- y Michel (Ménochet) -un hombre maduro con alergia a su esposa Alice, que encuentra a una chica sensible y sexy en internet que lo llena de autoestima, convenientemente necesitada de dinero, es decir, comprable.

La película funciona a nivel narrativo, pero falla cuando intenta resolver algunas de las tramas que había planteado, como si toda acción estuviera justificada por el desencanto y la decepción, que lleva a los personajes a una espiral de violencia y malas decisiones que deforman la historia hasta convertirla en un tour de force hacia los abismos de la locura. Basada en el best seller de Colin Niel, Solo los Animales es un retrato oscuro de los seres humanos: personas demasiado obsesionadas, demasiado necesitadas, que solo piden que las quieran. Pero para ellos, la vida siempre está en otra parte.

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